Las fachas de Catalunya

Catalunya está de fiesta. Se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas durante la Guerra de Sucesión española, el 11 de septiembre de 1714 (aseguran los psicólogos que celebrar algo en un día triste ayuda a superar la tragedia…). Nosotros nos quedamos con los looks más inverosímiles que ha lucido la política catalana en su día.

La indumentaria originaria de los Mossos d’Esquadra no está nada mal. Poco cómoda para la realidad actual pero mucho más estudiada. La espardenya, preciosa. (¿Por qué los Mossos d’Esquadra visten tanto de la marca G-Star? ¿Tendrán descuentos especiales o es que Saura les obliga?).

Bueno, de Jose Montilla (parece el oficial de un ministerio), Joan Saura (alguien le puede explicar que debe llevar la americana abrochada cuando está de pie -también va por el conseller Nadal -) y Josep Lluís Carod Rovira -«aquí y en la China popular» y a quien el traje le viene pequeño- hay que abstenerse a comentar nada.

Sobre Montserrat Tura, el vestido escogido (¿Purificación García?) era más adecuado para acudir a una boda. Además, debido al calor sofocante de esta mañana en Barcelona, se ha atrevido a quitarse la chaqueta durante la ceremonia algo poco adecuado al tratarse de una pieza tan abierta.

Durán i Lleida, exiquisito como siempre. Los demás, ni fu ni fa. Y aunque tratan de convencerme de que Ernest Benach también tiene gusto en el vestir, al observar el nudo de su corbata, constato mi prejuicio sobre él: intento de nuevo rico. Maragall, como ex presidente, parecía que regresaba de vacaciones hoy mismo: vestido de beish y blanco y sin corbata. Y aunque el atuendo le quedaba bien el acto invitaba a una indumentaria más solemne.

También andaba por allí Carme Chacón. La ministra de defensa con la melena algo más corta, se ha enfundado un traje bicolor de cuerpo blanco roto y falda en rojo. No eran tonalidades que le favorecieran mucho pero es que además el tejido se veía como envejecido. Vaya, que me dicen que lo ha comprado de segunda mano y me lo creo.

Conclusión, Catalunya necesita un cambio de look. Si Tarradellas levantara la cabeza se iban todos directos al sastre.