El cigarro de Magaldi…

La falta de educación y respeto debilita la causa Jamás, sin excepción, he tolerado o justificado que a nadie, aunque se tratara de una persona a la que no le tuviera estima, la abuchearan, ridiculizaran o lastimaran (física o moralmente) en mi presencia. Una de las lecciones más importantes que aprendí de pequeña es que la falta de educación y respeto sólo sirve para debilitarse uno o a la causa que defiende. Así que no es mi objeto defender o justificar a los manifestantes que supuestamente vociferaron agravios contra Anna María Magaldi, fiscal jefe de Barcelona.

Mirada, desafío Aclarado el punto anterior, en lenguaje corporal responder a un agravio verbal o no verbal mirando al provocador a los ojos es una señal de que aceptas el desafío. Esta respuesta no verbal es muy peligrosa y en cursos de defensa personal es una de las primeras enseñanzas que dan. Me ha sorprendido que la fiscal jefe explicara satisfecha que a cada insulto respondió parándose y levantando la cabeza (orgullo por el papel que representa) como si eso no significara alimentar aún más la tensión. De hecho, podía haber levantado la cabeza (dignidad) pero sin concederles el derecho a violentarla. Si los miras a los ojos les reconoces su importancia.

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La sonrisa burlona Siempre insisto en que existen muchos tipos de sonrisa. En una situación así, la sonrisa más natural sería la de temor (alargada con los labios sellados y la mirada baja o perdida). Sin embargo, no es la de Magaldi: la mirada es de soberbia (desde arriba)  y en la sonrisa, por lo tanto, se entreve cierta sorna. Y aunque no fuera esta la intención (como ella ha dejado claro verbalmente en rueda de prensa), la sonrisa funciona aquí como una expresión no verbal que agrava el conflicto en vez de apaciguarlo. Podía haber salido con la cabeza alta (dignidad), pero sin la sonrisa burlona. El mejor desprecio es no hacer aprecio.

El cigarrillo Fumar es un lenguaje. No viene al caso que me extienda en este post sobre el arte de fumar, pero sí sobre la altura a la que se sostiene un cigarro (celebro que no se tratara de un puro…). Si uno se sintiera cohibido o  intimidado por la vivencia, lo más natural es que el brazo estuviera estirado, pegado al cuerpo (o rígido) y el cigarro apuntara hacia el suelo (o hacia atrás). Magaldi mantuvo el brazo flexionado y el cigarro a la altura de su pecho apuntando (retando) hacia el público concentrado. No modificó esa postura ni cuando descendió las escaleras, ni cuando se paró ni cuando se alejó. Además, aunque sea desde lejos, echar una bocanada de humo hacia alguien es una señal de menosprecio absoluta. Entiendo que en una tesitura como esta una puede perder los nervios. Sin embargo, no es la forma más inteligente de enfrentarse a una intimidación (más cuando era probable que sucediera y seguramente ya la habían puesto en sobre aviso). Podía haber salido con la cabeza alta (dignidad), fumándose el cigarro (relajar nervios) pero sabiendo que en su cargo (fiscal jefe de Barcelona) también debería ir implícita la serenidad (inteligencia emocional). La bravuconería rara vez resulta exitosa, pero mucho menos en un momento como este. La honorabilidad hubiera sido no echar más leña al fuego.  

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Spoiler 6F

La spoiler del 6F estaba sentada en segunda fila. Cayetana Álvarez de Toledo anunció con su colocación, presencia y gestos la sentencia y la condena que vendrá. Como en los platós televisivos en los que el regidor se encarga de sentar al público que más le conviene a tiro de cámara, la que se podría antojar (por similitud estética) como hija de Trump o sobrina de Marine Le Pen compartió el plano (protagonismo) con los tres acusados. El mensaje subliminal parecía astutamente orquestado. SEGUIR LEYENDO

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Pisarello disfrazado de Trump y otros horrores de los Gaudí

En la invitación se incluía una nota referida al dress code: “Elegante, glamouroso. Etiqueta”. Pero por el resultado final parece advertirse que o los asistentes sudaron de la misiva o que nadie entendió ninguno de los tres conceptos. Recomiendo a la Acadèmia de Cinema català que el año que viene prepare un libro de estilo con indicaciones más específicas sobre los estilismos o la gala volverá a convertirse en el pasaje de los horrores. Y es que en general, en este país la gente confunde arreglarse o vestirse de gala con disfrazarse. De ahí los looks esperpénticos de cada boda o entrega de premios cinematográficos. Si a eso se le suma la asistencia de políticos a la alfombra roja, la cosa no hace nada más que empeorar. En fin, cuatro notas sobre los representantes públicos a la ceremonia de entrega de los Premis Gaudí.

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